"Compra barato y vende caro" es el consejo más repetido de la inversión. El momentum propone casi lo contrario: comprar lo que ya ha subido, porque tiende a seguir subiendo un tiempo. Suena a contradicción y, sin embargo, es uno de los patrones más estudiados de la bolsa. Esta guía explica qué es, por qué podría existir, cómo se mide y, sobre todo, cómo puede salir mal.
Qué es el momentum
El momentum es la tendencia de las acciones que lo han hecho bien en los últimos meses a seguir haciéndolo relativamente bien un tiempo más, y de las que lo han hecho mal a seguir quedándose atrás.
Las palabras clave son relativamente y un tiempo. El momentum no dice que una acción que sube vaya a subir siempre, ni que vaya a subir todos los meses. Dice que, en promedio y sobre muchas acciones, las ganadoras recientes han tendido a batir a las perdedoras recientes durante los meses siguientes, antes de que el efecto se desvanezca.
Hay dos formas de verlo:
- El momentum relativo compara las acciones entre sí: compra las que más han subido frente al resto.
- El momentum absoluto (o seguimiento de tendencia) mira cada acción por separado: compra si su propia tendencia es alcista, hagan lo que hagan las demás.
Por qué podría existir
Si el momentum fuera simple y evidente, el mercado debería haberlo eliminado hace tiempo. Que se observe desde hace décadas y en muchos mercados tiene varias explicaciones, ninguna definitiva:
1. Reacción lenta a las noticias. Los inversores tardan en digerir las buenas o malas noticias. Una empresa que mejora no se revaloriza en un día; lo hace a lo largo de semanas o meses, a medida que más inversores se convencen.
2. Comportamiento gregario. Las subidas atraen atención, la atención atrae compradores y los compradores vuelven a empujar el precio. En algún momento el movimiento va más allá de lo que justificaba la noticia.
3. Flujos de dinero. Los fondos que reciben dinero tienden a comprar lo que ya tienen, y muchos gestores evitan que los vean con las perdedoras del año en cartera.
4. Compensación por riesgo. Parte de la investigación sostiene que el momentum es la recompensa por asumir un riesgo concreto: el de los giros bruscos que veremos más abajo.
Lo que importa a un inversor no es qué explicación es la buena, sino que el efecto no está garantizado y puede desaparecer durante periodos largos.
Cómo se mide el momentum
Hay muchas formas, y todas intentan responder a la misma pregunta: ¿esta acción sube con fuerza?
La rentabilidad de los últimos 12 meses, saltándose el último
La medida académica más habitual toma la rentabilidad de los últimos doce meses sin contar el mes más reciente. El último mes se excluye porque, en plazos muy cortos, los precios tienden a hacer lo contrario: a menudo devuelven parte del último movimiento.
La distancia al máximo de 52 semanas
Una acción que cotiza cerca de su precio más alto del último año está, por definición, en una posición de fuerza. Muchos inversores siguen esta medida porque es sencilla y no depende de un punto de partida.
Las medias móviles
Un precio por encima de sus medias de 50 y 200 sesiones, con la de 50 por encima de la de 200, describe una tendencia alcista ordenada. Lo explicamos en Las medias de 50 y 200 sesiones.
La fuerza de la tendencia
Indicadores como el ADX no miden la dirección sino la intensidad: si una tendencia, alcista o bajista, es fuerte o débil. Lo explicamos en El ADX.
Las rupturas con volumen
Un precio que rompe por encima de un nivel en el que se había frenado varias veces, con un volumen de negociación inusualmente alto, sugiere que han llegado muchos compradores a la vez.
Los riesgos: por qué el momentum duele cuando se gira
El momentum no es dinero gratis. Estos son sus principales peligros:
1. Los giros bruscos
Los peores periodos del momentum suelen llegar justo después de una gran caída del mercado, cuando el mercado rebota con fuerza. En esos momentos, las acciones que más habían caído (las que el momentum evitaba) son las que más rápido se recuperan, mientras que las que mejor habían aguantado se quedan atrás. Una estrategia de momentum puede perder en pocas semanas lo que había ganado en meses.
Un ejemplo conocido es la primavera de 2009: tras la crisis financiera, las acciones más castigadas rebotaron con violencia y las estrategias de momentum vivieron uno de sus peores episodios.
2. Siempre compras después de una subida
Por definición, el momentum entra cuando el precio ya ha subido. Si el movimiento termina justo después de que entres, has comprado cerca del máximo. Es incómodo y pasa a menudo.
3. Los mercados laterales
Cuando el mercado se mueve sin dirección, las tendencias aparentes empiezan y fracasan una tras otra. Cada una puede dejar una pequeña pérdida, y muchas pequeñas pérdidas suman.
4. Los costes
Las estrategias de momentum suelen cambiar de posiciones a menudo. Cada cambio paga comisiones, horquilla y, en su caso, impuestos. Hablamos de cómo los costes se comen una estrategia en Backtesting y sus trampas.
5. Las operaciones abarrotadas
Cuando muchos inversores siguen las mismas acciones por el mismo motivo, la puerta de salida es estrecha. Una mala noticia puede hacer que todos intenten vender a la vez.
Cómo gestionar esos riesgos
- Decide la salida antes de entrar. Una tendencia puede terminar en cualquier momento; el stop y las condiciones para salir son parte del plan, no una improvisación. Mira Qué es un stop loss.
- Diversifica. El momentum funciona, cuando funciona, como promedio sobre muchas acciones. Una sola posición siempre puede ser la excepción.
- Acepta que las ganadoras necesitan tiempo. Cortar cada posición al primer retroceso destruye la lógica del método.
- Mira el contexto del mercado. La misma señal no se comporta igual en todas las situaciones de mercado.
El momentum en InbestPlanners
Impulse es nuestro método de seguimiento de tendencia. Una señal Impulse busca una acción que ya sube con fuerza, a partir de dos reglas: una tendencia fuerte y ordenada, o una ruptura con un volumen inusualmente alto. Cada señal publica, antes de abrirse, un precio de compra, un objetivo del +10 % sobre ese precio, una duración máxima de 125 sesiones y sus stops: un stop por volatilidad durante las primeras 20 sesiones, nunca más lejos de un -15 %, un suelo fijo del -20 % y un trailing stop que empieza a funcionar a partir de un +3 %.
Junto a cada señal nueva mostramos el contexto de mercado, medido por separado para Impulse en cada mercado y en cada situación del mercado, y etiquetado según lo segura que es la medición, incluido "sin señal" cuando los datos no permiten saberlo. Describe el pasado; no es una previsión.
Fuera de las señales, el ranking técnico ordena las empresas que cubrimos por una puntuación técnica que incluye un bloque de momentum con tres de las medidas anteriores: la rentabilidad de los últimos doce meses sin el último, la posición dentro del rango de 52 semanas y el RSI. El Análisis 360 las muestra para cada empresa. Si quieres comparar el momentum con la idea contraria, lee Rebote o tendencia. Las reglas completas están en la página de metodología.
En resumen
- El momentum es la tendencia de las ganadoras recientes a seguir yéndoles relativamente bien un tiempo.
- Podría deberse a reacciones lentas a las noticias, al comportamiento gregario y a los flujos de dinero; nada de ello está garantizado.
- Se mide con rentabilidades pasadas, la distancia al máximo de 52 semanas, las medias móviles y las rupturas con volumen.
- Su principal riesgo es el giro brusco tras una gran caída, cuando el mercado rebota y las líderes se quedan atrás.
- Decide la salida antes de entrar, diversifica y acepta que muchas veces comprarás después de una subida.
Este contenido es solo educativo y no constituye asesoramiento financiero. Los resultados pasados no garantizan resultados futuros.