Casi todas las estrategias de inversión que ves anunciadas vienen con un gráfico: una línea que sube sin parar durante años y deja atrás al mercado. Esa línea suele ser un backtest. Puede ser una herramienta honesta o una ilusión muy convincente, y desde fuera las dos se ven exactamente igual. Esta guía explica qué es un backtest y las cinco trampas que con más frecuencia lo convierten en ficción.
Qué es un backtest
Un backtest aplica las reglas de una estrategia a los precios del pasado, como si se hubieran seguido en su momento, y anota lo que habría pasado: qué operaciones se habrían abierto, cuándo se habrían cerrado y con qué resultado.
Sirve para varias cosas:
- Entender un método: cuántas veces opera, cuánto tiempo mantiene las posiciones, cómo son sus pérdidas típicas.
- Descartar malas ideas sin coste: si una regla no funcionó en el pasado, hay pocos motivos para esperar que funcione ahora.
- Saber qué esperar: lo profundos que fueron los malos periodos y cuánto duraron.
Pero un backtest describe lo que las reglas habrían hecho, no lo que nadie hizo. Entre una cosa y otra cabe mucho error, y casi todo en la misma dirección: hacer que el pasado parezca mejor.
Trampa 1: el sesgo de anticipación, usar información que no tenías
Un backtest solo debe usar la información disponible en el momento de cada decisión. Cuando usa algo que solo se supo después, el resultado se infla, a veces muchísimo. En inglés se le llama look-ahead bias.
Algunas formas en que se cuela:
- Resultados publicados más tarde. Una regla que compra "empresas con buenos resultados anuales" el 31 de diciembre, cuando esos resultados no se publicaron hasta febrero.
- Datos revisados. Usar la versión de hoy de una cifra que se corrigió meses después de publicarse por primera vez.
- Precios en el orden equivocado. Suponer que, el día de la compra, vendiste en un máximo que se alcanzó antes de comprar. En un gráfico diario solo ves el máximo, el mínimo, la apertura y el cierre, no el orden en que ocurrieron.
- La composición del índice. Elegir acciones de la lista actual de un índice para probar lo que habrías hecho hace diez años.
Las dos últimas son especialmente traicioneras porque no parecen "conocer el futuro"; parecen datos normales. Un buen backtest decide al cierre de un día solo con lo que se sabía a ese cierre, y ejecuta a precios que de verdad se podían conseguir después.
Trampa 2: el sesgo de supervivencia, olvidar a los perdedores
Si pruebas una estrategia solo con las empresas que existen hoy, dejas fuera todas las que quebraron, fueron compradas a precio de saldo o salieron del índice por ir mal. Justo las acciones con las que una estrategia habría sufrido.
El efecto es que el pasado parece más amable de lo que fue: la muestra se ha filtrado, a toro pasado, a favor de las supervivientes.
La solución limpia es probar con las empresas que estaban de verdad en cada índice en cada fecha, incluidas las que luego desaparecieron. Esos datos son más difíciles de conseguir, y muchos backtests, incluidas nuestras propias simulaciones históricas, se construyen con los miembros actuales de cada índice. Por eso las leemos como un techo, una descripción de cómo se comporta el método, nunca como una promesa de lo que dará.
Trampa 3: el sobreajuste, una regla hecha a medida del pasado
Imagina que pruebas cien variantes de una regla: un umbral de RSI de 25, 26, 27... un stop al 7 %, al 8 %, al 9 %... De cien, una habrá salido brillante por pura suerte. Si te quedas con esa y presentas su resultado, no estás presentando una estrategia; estás presentando el intento con más suerte.
Esto se llama sobreajuste (en inglés, overfitting): ajustar la regla tanto a los datos pasados que aprende el ruido además del patrón. Su síntoma típico es un backtest espectacular que decepciona en cuanto se enfrenta a datos nuevos.
Cómo defenderse:
- Pocos parámetros, decididos por un motivo. Cada número ajustable más es otra oportunidad de ajustarse al ruido.
- Prueba fuera de muestra. Construir la regla con un periodo y medirla en un periodo posterior que nunca ha visto. Un resultado medido así vale mucho más que uno sobre los datos con los que se construyó.
- Robustez. Si el resultado se hunde al mover un poco un parámetro, probablemente era suerte.
- Registrar la regla antes de la prueba. Dejar escrita la regla y la fecha en que se juzgará, antes de ver los datos, quita la tentación de seguir ajustando.
Trampa 4: olvidar los costes
Un backtest que compra y vende al precio de cierre, sin comisiones, describe un mundo que no existe. En la realidad cada operación paga:
- Comisiones al bróker.
- La horquilla, la diferencia entre el precio de compra y el de venta.
- El deslizamiento: el precio al que se ejecuta una orden suele ser algo peor que el de la pantalla, sobre todo en un mercado rápido o en una acción pequeña.
- El cambio de divisa, si compras acciones en otra moneda.
- Los impuestos sobre plusvalías y dividendos, que dependen de cada inversor.
Los costes pesan más cuanto más a menudo operas y cuanto más pequeño es cada objetivo. Una estrategia que busca unos pocos puntos por operación puede ver cómo buena parte de su ventaja desaparece en costes. Por eso conviene comprobar lo que cobra tu bróker antes de seguir cualquier método de corto plazo; lo comentamos en Rebote o tendencia.
Trampa 5: sacar conclusiones de muy pocos casos
Diez operaciones son una anécdota. Con muestras pequeñas manda el azar, y un resultado que parece excelente puede aparecer sin ninguna ventaja real detrás.
Tres preguntas ayudan:
- ¿Sobre cuántas operaciones se basa el resultado?
- ¿En cuántos periodos independientes? Mil operaciones hechas todas en el mismo buen año no son mil pruebas independientes: comparten el mismo mercado.
- ¿Se mantiene en condiciones distintas? Mercados alcistas, bajistas y laterales.
Lo tratamos a fondo en Cómo leer una tasa de acierto sin engañarte.
La mejor prueba: el registro publicado
Todo lo anterior sirve para que las simulaciones sean más honestas. Pero la prueba más sólida no es una simulación: es un registro de lo que se publicó de verdad, el mismo día, con los niveles que se dieron, y de lo que pasó después, sin borrar nada.
Un registro no puede usar información del futuro, no puede olvidar a sus perdedores y no se puede reajustar a posteriori, siempre que no se edite nada una vez escrito.
Lo que hacemos nosotros
Intentamos aplicarnos estas mismas reglas:
- El marcador público recoge todas las señales publicadas, las perdedoras y las que nunca llegaron a ejecutarse incluidas, no una selección de ganadoras.
- La calidad de nuestro Conviction Score se mide fuera de muestra: en un periodo posterior que el modelo no vio mientras se construía.
- La regla que mide nuestra prueba pública se registró antes que sus datos, con una fecha de decisión fija, para que no se pueda ajustar a los resultados.
- Nuestras simulaciones históricas deciden al cierre y ejecutan después, a precios que de verdad se podían conseguir, y toda rentabilidad que publicamos es antes de impuestos.
- Cada señal publica sus reglas de salida antes de abrirse, así que el plan no se puede reescribir después.
Nada de esto hace bueno un resultado; lo hace honesto, que es lo que te permite juzgarlo. Los detalles están en la página de metodología.
Lista de comprobación para cualquier backtest
- ¿Pudo la regla saber algo que en su momento no se sabía?
- ¿Incluye las empresas que desaparecieron?
- ¿Cuántas variantes se probaron antes de elegir esta?
- ¿Se midió en datos que nunca había visto?
- ¿Incluye comisiones, horquilla, deslizamiento e impuestos?
- ¿Cuántas operaciones, y en cuántos periodos de mercado distintos?
- ¿Hay un registro publicado con el que compararlo?
Si un backtest no puede responder a estas preguntas, trátalo como publicidad, no como una prueba.
En resumen
- Un backtest describe lo que unas reglas habrían hecho, no lo que nadie hizo.
- El sesgo de anticipación y el de supervivencia hacen que el pasado parezca mejor de lo que fue.
- Probar muchas variantes y quedarse con la mejor produce una ilusión: mide fuera de muestra.
- Los costes y los impuestos pueden comerse buena parte de una ventaja, sobre todo con objetivos pequeños.
- La prueba más sólida es un registro publicado sin borrar nada.
Este contenido es solo educativo y no constituye asesoramiento financiero. Los resultados pasados no garantizan resultados futuros.